El material que llevé en la Gigante de Piedra
Elegir bien el material para la Gigante de Piedra fue clave para completar la prueba en 16 horas y 58 minutos, con menos de 3 minutos de margen sobre el cierre de meta. Cuando vas tan justo, cada detalle cuenta.
No son solo las piernas.
Cuenta cómo has comido.
Cuenta cómo has regulado el esfuerzo.
Cuenta si has bebido lo suficiente.
Cuenta si el GPS aguanta.
Cuenta si las gafas te dejan ver bien.
Cuenta si el culote te permite seguir sentado después de muchas horas.
Cuenta si las zapatillas te ayudan… o te hacen perder tiempo cada vez que tienes que caminar.
Este artículo no pretende ser una review de cada producto que llevé, ni una guía de compra, tampoco una lista de enlaces.
Es simplemente la historia del material que me acompañó en una de las pruebas más duras que he hecho nunca.

Cómo elegí el material para la Gigante de Piedra
La Gigante de Piedra no empieza cuando te colocas en la línea de salida.
Empieza meses antes.
Empieza cuando te inscribes, cuando estudias el recorrido, cuando calculas tiempos, cuando sabes que vas a tener que apretar para que no te pille ningún corte.
Este año, además, no llegaba con mi mejor preparación. Debido a mi reciente paternidad, había entrenado menos de lo que corresponde y era plenamente consciente de que no podía permitirme ningún error.
Por eso el material tenía que estar muy pensado.
No porque tuviera que ser lo más caro.
No porque tuviera que ser lo más ligero.
No porque tuviera que ser lo más llamativo.
Tenía que funcionar.
Y tenía que hacerlo durante casi 17 horas.
GPS y navegación: iGPSPORT BiNavi
Para navegar llevé el iGPSPORT BiNavi.
Lo elegí porque necesitaba algo muy concreto: seguir el recorrido, controlar tiempos, tener datos claros y, sobre todo, no quedarme sin batería.
Recientemente había estado usando el BSC500, con el que me sentía cómodo por su pantalla de mayor visibilidad, algo importante en mi caso por la presbicia. Aunque su menor autonomía me hacía dudar.
Unos días antes, el BiNavi recibió una actualización de firmware que mejoró el brillo y color de su pantalla, así que decidí apostar por este.
Salí con el modo ahorro activado. La pantalla no se apagaba, simplemente reducía el brillo, y para la mayor parte del recorrido fue más que suficiente.
En algún momento puntual subí el brillo, pero muy pocas veces.
Lo importante es que después de casi 17 horas todavía le quedaba aproximadamente la mitad de batería. Para una prueba así, eso da mucha tranquilidad.
No iba pendiente de si el GPS iba a aguantar o no. Simplemente estaba ahí, haciendo su trabajo.
Y eso, en una prueba de este tipo, es justo lo que quieres. Cuantas menos cosas de las que preocuparse, mejor.
Control del esfuerzo: Coospo HW9
Otra pieza que para mí fue muy importante fue la banda de pulso de brazo Coospo HW9. Cuando vas tan justo físicamente, regular el esfuerzo no es opcional.
Si te pasas al principio, lo pagas.
Si te emocionas en una subida, lo pagas.
Si quieres ir por encima de lo que toca porque “te encuentras bien”, lo pagas.
Y en la Gigante, normalmente lo pagas, y caro.
Para tantas horas, prefiero llevar una banda de brazo antes que una de pecho. Me resulta más cómoda, menos molesta y más fácil de llevar durante todo el día.
La ropa: comodidad antes que postureo
En una prueba de casi 17 horas, la ropa no es un detalle menor.
No se trata solo de ir cómodo al salir. Se trata de que no aparezcan problemas cuando ya llevas muchas horas encima de la bici.
Rozaduras.
Presión.
Calor.
Frío en las bajadas.
Sudor.
Tejidos que no secan.
Gafas sucias.
Guantes que molestan.
Zapatillas que hacen daño al caminar.
Todo eso, por separado, puede parecer poca cosa. Pero cuando vas al límite, cualquier molestia se convierte en una carga más.
El culote ASSOS: una de las decisiones más acertadas
El culote fue, probablemente, una de las piezas que más agradecí durante la Gigante.
Llevé el ASSOS Mille GTS Bib Shorts S11, un culote de gama alta que había probado solo en un entrenamiento previo antes de llevarlo a la carrera.
No es una prenda barata, y tampoco quiero vender la idea de que necesitas un culote así para terminar una prueba larga. Yo he terminado ultramaratones con culotes de gama media como Gobik o Siroko.
Se puede perfectamente. Pero una cosa es que no sea imprescindible y otra muy distinta es que no ayude.
Y en mi caso, ayudó.
No me dio más piernas. En las subidas duras yo notaba perfectamente que no llegaba con mi mejor preparación. Pero en las zonas de pedaleo constante, en las subidas tendidas con desniveles medios, en las pistas cómodas y en todos esos tramos donde pasas horas sentado intentando avanzar sin destruirte, noté mucha diferencia.
Después de 12, 13, 14 o 15 horas, seguía cómodo sobre el sillín. Y eso, cuando vas tan justo, te quita mucho desgaste mental y físico.

Maillot claro, interior de rejilla y manguitos
Arriba llevé una camiseta interior de rejilla Siroko Velocity, y encima un maillot Siroko SRX Manila.
Tenía claro que, si hacía calor, quería ir lo más claro posible. No por estética. Por estrategia.
El día fue bastante nublado durante buena parte de la prueba, pero en las horas centrales tuvimos un par de horas de calor fuerte. Ahí agradecí llevar un maillot blanco, transpirable y de secado rápido.
También llevé manguitos Siroko SRX en toda la carrera.
Durante muchos tramos iban bajados, pero en algunas cimas, cuando estaba nublado y la temperatura caía, me los subía antes de iniciar el descenso para no coger frío.
En una prueba tan larga, esa capacidad de regular temperatura sin tener que cargar con demasiada ropa me parece muy práctica.
Gafas: Rockbros al inicio e Inbike a mitad de carrera
Salí con unas gafas Rockbros fotocromáticas. La previsión era que el día iba a estar bastante nublado y, además, tanto la salida como la llegada podían darse en condiciones de poca luz. Por eso una lente fotocromática venía perfecta: protección frente al viento, polvo, ramas y cambios de luz, sin ir demasiado oscuro todo el día.
A mitad de carrera se ensuciaron bastante y decidí cambiarlas por unas Inbike fotocromáticas que llevaba preparadas. Puede parecer solo un detalle sin importancia, pero ver bien cuando llevas muchas horas encima de la bici no es negociable.
En una carrera de tantas horas, llevar un segundo par de gafas no fue un capricho. Fue una decisión práctica.

Guantes Inbike
Los guantes que llevé fueron unos Inbike de MTB, muy parecidos a los Fox Dirtpaw. Ya he tenido varios pares y me gustan mucho.
Transpiran bien, son cómodos y protegen la mano en sendas, ramas, bajadas o cualquier enganchón tonto.
En la Gigante los llevé durante toda la prueba y no me dieron ningún problema. En un recorrido así, yo prefiero llevar guantes largos. No solo por comodidad, también por seguridad.
Las zapatillas: el único error claro
Si hubo un punto donde creo que me equivoqué, fue en las zapatillas. Llevé unas Shimano XC9 SH-XC903 de gama alta con suela de carbono. Para pedalear son muy buenas: rígidas, eficientes y pensadas para rendimiento.
Pero la Gigante de Piedra no es solo pedalear. También hay que caminar.
Y yo sabía que iba a caminar bastante.
El problema es que estas zapatillas me provocaban roces al andar. Cuando me di cuenta de que podían ser un error, ya no tenía margen para comprar otras, ajustar calas con biomecánico y hacerles algo de rodaje.
Así que salí con ellas y me puse unos parches de farmacia en los talones que me fueron bastante bien.
Pero en las horas centrales los pies me ardían por la presión. Tuve que aflojar los cierres BOA y, claro, cuando tocaba caminar, el pie no iba tan sujeto y perdía tiempo.
Para una prueba como esta, probablemente habría ido mejor con una zapatilla más cómoda para andar, algo más híbrido entre rendimiento y comodidad.
Fue el único error claro de material.
Hidratación: bidones térmicos y mochilas ligeras
La hidratación era uno de los puntos que más quería cuidar.
Llevé dos bidones térmicos para intentar mantener el agua algo más fresca, uno de 620 ml y el otro de 720 ml. No hacen milagros, pero en una prueba larga y con calor, se agradece.
Además, utilicé dos mochilas de hidratación en distintos tramos de la carrera: una Rockbros y una West Biking.
Ambas son mochilas ligeras, pensadas para llevar aproximadamente 1,5 litros de agua, sin demasiados bolsillos ni parafernalia. La idea era llevar agua sin añadir peso innecesario.
Recogí una mochila en la Cañada, aproximadamente a las cinco horas de carrera y más adelante, en Puertomingalvo la sustituí por la otra, que llevé durante casi cuatro horas más.
Después de probar las dos, lo tengo bastante claro: me quedo con la Rockbros. La West Biking me gustó mucho menos. No me pareció tan práctica ni tan cómoda.
La mochila me vino especialmente bien en zonas cómodas, porque beber de la manguera es más fácil que coger el bidón. Cuando vas con bidón, a veces tiendes a beber menos por no soltar la mano del manillar, sobre todo en tramos favorables.
Con la mochila podía beber de forma más constante. Y en una prueba tan larga, beber bien no es un detalle. Es parte de la estrategia.

Bolsa de cuadro Rockbros
También llevé una bolsa Rockbros sobre el cuadro. No es el producto más espectacular, pero sí uno de esos accesorios que vienen genial en pruebas largas.
Ahí llevaba cosas que quería tener relativamente a mano: paracetamol, spray de protección solar factor 50, algún gel, alguna barrita y el CRAMP Rescue de Nutrinovex.
Cuando vas tan justo, no quieres perder tiempo cada dos por tres buscando cosas en los bolsillos o en la mochila. La bolsa de cuadro te da acceso rápido a material pequeño que puede ser importante en momentos concretos, además de aligerarte la carga de la espalda.
Herramientas y seguridad
En la espalda llevaba la mini bomba Coospo X1. Afortunadamente, no tuve que usarla por percance durante la prueba, pero sí la utilicé antes de salir, en la misma línea de salida, para ajustar presiones sin tener que cargar con una bomba de pie.
También llevaba cámara, desmontables y mechas. No llevaba CO2.
Y aquí voy a ser sincero: con lo justo que iba de tiempo, probablemente un pinchazo me habría dejado fuera de carrera.
Pero una cosa es no poder recuperar el tiempo perdido y otra muy distinta es quedarte tirado en mitad del recorrido. Al menos llevaba lo mínimo necesario para poder salir del paso.
Luz para la parte final
Para la última parte llevé la iGPSPORT VS1200S. La utilicé la última hora, cuando ya era de noche.
En una prueba como la Gigante no puedes confiarte con la luz. Aunque calcules que puedes llegar de día, cualquier retraso, cualquier parada o cualquier bajón puede hacer que acabes necesitando iluminación.
Y este año, con lo justo que iba, tener una buena luz no era opcional.
Nutrición: menos improvisar y más llevarlo preparado
Aunque este artículo va sobre material, en una prueba de casi 17 horas la nutrición también forma parte del equipamiento. No pesa solo lo que llevas en la bici; también pesa lo que decides comer, cuándo lo comes y cómo lo tienes preparado.
Yo contaba con asistencia, así que mi estrategia fue depender menos de los avituallamientos oficiales y comer principalmente lo que llevaba preparado.
En el primer punto sólido tomé sándwich de membrillo con queso.
Después pasé a sándwiches salados de jamón serrano con queso, alternando con plátanos.
Entre ingestas principales fui utilizando suplementación de Nutrinovex: Glucobar, geles Longovit, Longovit en el bidón, sales, magnesio líquido y cafeína para la parte final.
Antes del kilómetro vertical, cuando ya eran aproximadamente las 20:30 de la tarde y llevaba unas 14 horas y media de carrera, tomé un gel grande con cafeína y poco después una píldora de cafeína.
La idea era llegar con chispa a la parte final.
Y funcionó.
El CRAMP Rescue en el Cabezo de las Cruces
Hubo un momento en el Cabezo de las Cruces en el que noté que la musculatura parecía empezar a agarrarse.
No sé si aquello habría acabado siendo un calambre serio o no, pero decidí tomarme el CRAMP Rescue de Nutrinovex. Y la sensación fue muy clara: enseguida noté que la musculatura se liberaba.
No quiero venderlo como magia, pero en ese momento me vino de lujo. En una prueba donde vas tan al límite, tener un recurso así a mano da bastante tranquilidad.
Lo que funcionó mejor de lo esperado
Hubo varias cosas que funcionaron muy bien, pero destacaría tres.
El culote ASSOS, porque me permitió pasar muchas horas sentado sin que la comodidad se convirtiera en un problema.
La banda Coospo HW9, porque me ayudó a controlar el esfuerzo y no pasarme de vueltas.
Y el iGPSPORT BiNavi, porque aguantó la prueba con solvencia en modo ahorro y me permitió olvidarme de la batería.
También me sorprendió para bien la estrategia de mochilas por tramos. No llevar mochila todo el recorrido, pero sí usarla en momentos concretos, me ayudó a hidratarme mejor sin cargar peso innecesario durante toda la carrera. Además, llevar dos mochilas me permitió hacer el cambio más rápido que si hubiera tenido que rellenar, y cada segundo contaba.
Lo que cambiaría para la próxima
Cambiaría las zapatillas.
Para una prueba donde sé que voy a caminar, no volvería a salir con una zapatilla tan rígida y tan orientada al rendimiento puro.
También tengo claro que, entre las dos mochilas, elegiría la Rockbros.
La West Biking no me convenció y, si tengo una opción que me funciona mejor, no tiene sentido complicarme.
Y seguramente seguiría afinando la estrategia de dónde llevar cada cosa, porque en una prueba así no solo importa qué llevas, sino dónde lo llevas y cuándo lo necesitas.
Conclusión
El material no pedalea por ti.
No te da piernas.
No te quita los puertos.
No hace que una prueba como la Gigante de Piedra sea fácil.
Pero cuando todo funciona como esperas, puedes concentrarte en lo importante.
En avanzar.
En comer.
En beber.
En regular.
En no rendirte.
En llegar al siguiente punto.
Y luego al siguiente.
Este año terminé la Gigante con solo 3 minutos de margen.
No fue solo por el material, evidentemente.
Pero sí creo que varias decisiones me ayudaron a llegar a meta: el culote, el GPS, la banda de pulso, la hidratación, la nutrición, la luz, los guantes, el maillot claro y la organización de todo lo que llevaba encima.
También hubo errores, como las zapatillas.
Y precisamente por eso quería contarte todo esto.
Porque en una prueba así aprendes mucho. De ti, de la carrera… y también del material que te acompaña.

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